UNA NOTA IMPERDIBLE DE CLARÍN A...PAULA ROBLES...LA MUJER DEL JEFE.


A los 40, Paula Robles dejó el refugio de su casa para volver a bailar en televisión. En una charla sin testigos, no esquiva ni una pregunta: habla del amor, de los celos... y de Tinelli, claro.

Una, dos, tres visitas hicieron falta para que Paula Robles baje la guardia y ahora esté sentada frente al grabador. Hecha un manojo de nervios, pero dispuesta a hablar de sí misma. Costó pero al fin estamos solos.


Frente a su destino, retorciendo las manos como si estrujara un trapo de piso invisible, ella parece una condenada frente al pelotón de fusilamiento: sus ojos ruegan piedad, buscan en la puerta cerrada señales de un príncipe que venga a salvarla.


Así es la timidez. La mujer de la sonrisa infinita, la que cuando ríe encandila de tanta blancura, traga saliva. Dice que está lista. Que vivió cosas muy fuertes y que bueno, hablará de todo.

"¿Empezamos?"


La adolescente que fuiste, ¿reconocería a la mujer que sos?



Qué sé yo, es un caso especial mi vida. Es decir, no me la imaginaba así. Estoy con una persona muy, muy conocida, muy pública. Es fuerte. Yo trato de hacer, dentro de lo posible, una vida más cercana a lo que yo siempre viví, pero...


Ese "pero" puede resumirse en el guardaespaldas que sigue sus movimientos incluso aquí: en Ideas del Sur, la productora de su marido. Una marca personal que se habituó a llevar desde que Marcelo Tinelli, a quien juró amar toda la vida diez años atrás, es el hombre más influyente de la tevé argentina.Con todo, Paula –pelo suelto, zapatillas gastadas– dirá que ella es más que lo que la rodea. Jurará de mil maneras que es la misma de siempre, y que eso sintió el 28 de junio, cuando enhebró sus mejores recuerdos llorando de emoción frente a cuarenta velitas.Dirá que mientras le cantaban los cuarenta, ella se encontró feliz. De cara a la torta, en la casa del campo, recordó su niñez. La infancia en Caballito, las calles que aún ama:


"Fui re de club de barrio. De ir a cambiar libros los domingos en Parque Rivadavia y patinar frente al monumento a Bolívar". El único Bolívar que conocía por entonces.Paula –que ni en sus sueños más delirantes se veía a los cuarenta yendo de la torre Le Parc a su campo en Baradero, ni con el pasaporte lleno de sellos– vivía sobre la calle Guayaquil, ahí nomás de Primera Junta. "Jugaba a las escondidas en la fuente del parque con la vecina del departamento B, iba al club a jugar al vóley." Su papá, Alfredo, era preparador físico deFerro –"de Arregui, Rocchia, Vidal, esos capos"–; su mamá, Dolly, bastante tenía con ella y sus tres hermanos: Celina, Pablo y Gabriela.

Cuenta Paula que a la hora de brindar recordó su primera oportunidad en la tele, ésa que llegó cuando alquilaba un dos ambientes en Hidalgo y Guayaquil. Esos días en los que, sin Romeos a la vista, soñaba con parecerse a Sylvie Guillem –bella bailarina francesa de andar sutil– pero a cambio le ofrecieron ser parte del cuerpo de baile de Tato Bores. Ella, que había estudiado en el San Martín, cree recordar cómo le temblaron las piernas en su debut. Y que allí la vieron los productores de Ritmo de la noche, programa dominguero de un tal Marcelo Tinelli, el mismo que le dio el primer beso de cumpleaños.


¿Cómo llegaste a los 40? ¿Contenta, pensativa, haciendo balance de vida?


Feliz. Volví a bailar... ¡Me siento agradecida de la vida! Te juro. Después del accidente que tuve, bailar es para mí un milagro.


UNA ROMANTICA INCURABLE


El accidente del que habla fue más que serio: en junio de 2004, mientras ensayaba para una obra de danza aérea, falló su arnés y ella cayó cuatro metros. Pudo ser peor, pero fue terrible. "Tuve fractura de la primera lumbar; fue ahí nomás de la médula, pudo dejarme paralítica. Y en las muñecas se me partió el escafoide, un hueso que tarda en soldar: otro milagro, porque pasa una arteria por ahí, y... Estuve como tres meses con los yesos, un garrón. Y un año de rehabilitación, metida para adentro."


Debe ser dura la inmovilidad total.


Elegí la inmovilidad para no operarme. Si me operaba, caminaba al toque pero no podría estar bailando. Y dije: "Me la banco, estoy un mes sin salir de la cama pero bailo".


Dice Paula que esos días supo lo que es la impotencia. "Fue un accidente duro, pero al haber zafado pude valorar cosas simples como rascarme sin pensar. Aprendí a valorar lo esencial. Bueno, no, eso fue después. Primero fue un garrón; estuve muy triste por los chicos: Juana tenía un año y medio, y fue muy duro no poder abrazarla. Después, ya con el corset, me ponía bolsas de nylon para poder bañarla.


"Eso hace que refuerces tu imagen de mujer normal. ¿Sos la misma que en cámara se ríe nerviosa, esa mina tímida?


Es que yo estoy ahí con mi marido. Me conoce muchísimo y yo lo conozco a él, entonces tengo que estar muy atenta a lo que sucede.


Pero él te torea, te provoca.

El me busca, y está bueno. El maneja eso de una forma... maravillosa. A veces me quedo dura, pero de a poco me solté. Antes, salía del piso sufriendo: "¡Ay! ¿Qué dije? ¿Estuve bien? ¡Dije cualquier cosa!".

¿Pero no lo puteaste nunca en privado por zarparse con las demás chicas?
No, para nada. El sabe lo que hace. Eso sí, cuando cortó las polleras por primera vez pensé: "¡A éste lo voy a matar!". Es una mezcla rara de sentimientos: sé que es un show, y la vez, me produce algo.

Habrás sufrido cuando le sopló la espuma a Nazarena y la dejó en topless...

¿Podés creer que esa escena no la vi? No estaba en el piso, y después no la vi. Supe lo que pasó, pero...

"Ojos que no ven"...

No, todo bien. No sé si es que ya estoy curtida, o qué, pero también tiene que ver con cómo estamos nosotros. Si no estás bien, esas cosas te pegan de una forma; y si estás bien, te puede joder algo, porque amás al otro y sentís celos, pero es como que sabés que todo es un show.

Ese de los celos es un tema raro. Está el modelo de Sartre y De Beauvoir, pensadores que tenían una pareja muy libre y se jactaban de no celarse. Pero son más los del: "No me celás, no me amás".

Está la pregunta típica que hacemos las mujeres: "¿Me querés?". Yo creo que uno, cuando ama a alguien, lo cela. Bien, desde un lugar sano, pero... A mí me pasa que le digo a Marcelo: "Yo entiendo que todo esto es así, pero pará, esto ya me...


".Te atacará cierto pudor de cara al público, pero entendelo: es imposible no mirarle la cola a una chica linda.


Ya lo sé. Acá, en Ideas del Sur, estás en el bar y pasa cada una... Diosas totales, con un lomazo, y todos las miran, es muy gracioso. Eso está bien, pero a la vez yo pienso, ¿qué puede sentir Marcelo, ahí, en pleno quilombo del show? Cero. Cero.


Paula cree que si ahora puede tomarse esto con filosofía es porque al fin y al cabo ella y Tinelli ya llevan diez años juntos. Que pasaron la comezón del séptimo año –y ardores cutáneos similares, agregaría uno, que conoce el paño de la vida de a dos– y ya se aceptan tal como son. "El sabe que soy súper romántica y que no estallo así nomás. Pongo límites, pero no soy de saltar... A las cosas las voy pensando y se las digo bien. Y por eso son más fuertes." ¿Cuál es el campo de batalla entre ustedes? ¿La cama, la oficina, la cena? Algún lugar privado, porque nosotros tenemos que cuidarnos mucho...

Generalmente es en casa, por ahí en nuestro cuarto... Porque yo soy llorona, soy de emocionarme y por ahí estamos charlando en un café –puepuede ser algo lindo o que estemos en crisis–, empiezo a lagrimear y Marce me dice: "No llores". Y yo: "Bueno,sí, sí, está bien, snif". Y empiezo a pensar en cosas para olvidarme.


Dijiste "estemos en crisis". Cualquiera que vive en pareja sabe de qué hablás, pero, ¿llegaron a puntos de no retorno?


Eh... No, no. Yo creo que también tiene que ver con que uno no es el mismo que fue, cambia todo el tiempo. Los dos cambiamos, los chicos crecen; yo estuve metida en el caparazón mucho tiempo para fortalecer la casa, la familia, la pareja...


SI TU QUIERES BAILAR...

Para los Tinelli, la popularidad una cárcel acolchada.
¿Sabés por qué viajamos tanto afuera? Para caminar por la calle sin que nos miren. Hay días en los que tenés que desintoxicarte, necesitás ser nadie.
"¿Y cómo hacés para que tus hijos no críen en una burbuja irreal?

Se complica. Yo le preguntaba a Francisco: "¿Fran, qué sentís al tener papás famosos?". Y él me dice: "Es que no sé qué se siente cuando no son famosos". No es fácil, pero yo los veo bien. Los llevamos a colegios donde los padres son todos laburantes... En ese aspecto, trato de que se críen como yo me crié. Igual, eso de ser conocida en serio recién me está pasando ahora. El hecho de estar en Bailando...me expone más. Antes, la gente me miraba y nada más, como preguntándose si era yo o no. Pero hoy me hacen sentir mucho cariño. Es como un reconocimiento especial; deben notar que me encanta estar bailando...

Y nadie puede decir que te regalan nota, porque si algo sabés hacer es bailar.

Sí. Aparte, nos matamos ensayando. Realmente tratamos de dar lo mejor y de aprender. Más allá de la competencia, que existe, con quien más compito es conmigo misma. Quedo sentenciada y digo: "¡La puta que lo parió! ¿En qué fallamos?".


Igual, si hay algo que es seguro es que no vas a ganar. ¿Te imaginás qué se diría si llega a ganar la mujer del jefe?

¿Te parece? Mirá, yo no quiero cerrarme a nada, no me puedo poner esa traba. Yo, realmente, digo: "Que sea lo que sea". Yo voy a tratar de dar lo mejor, voy a tratar de cumplirle el sueño a Lourdes, esa nenita que necesita su casa. Aunque no todos tengan los sueños a flor de piel, son un motor en todas las parejas. Si me sentencian, me quiero matar por Lourdes sobre todo.

Volvamos atrás. Cuando Marcelo te propuso que bailaras en su programa, ¿tardaste en darle el sí?


Fui yo la que hizo la propuesta.


¿Vos tuviste la idea? Me sorprendés...


Sí, yo se lo pedí el año pasado.


¿Y él te dio el OK de entrada?


No, él dudó mucho, mucho. Yo también tenía mis dudas, pero no se las transmití a él.


Hacía bien en dudar. Podía leerse como: "Tinelli arriesga a su mujer por un punto más de rating". Sonaba mal, ¿no?


No, al contrario: Marcelo fue súper generoso. Dudó de mi exposición, aunque para mí fuera como una continuación de lo que hacía cuando él me conoció. Porque yo trabajaba como bailarina en la tele... Tomar la decisión de bailar fue muy gratificante, más allá del miedo a exponerme, ¡que era muy fuerte! El día del debut tenía un cagazo...


¿Ahora se te pasó? ¿Bailás relajada?


Sí. Entendí que mis dudas pasaban un poco por esa cuestión de exponerme y otro poco por la falta de confianza en mí, en algún punto. Yo soy medio de tirarme abajo...


Y... ¿cómo no sentirte una hormiga estando al lado de un tipo tan exitoso?


No, no competimos porque no soy así; quiero lo mejor para él y eso no quita que yo pueda dar lo mejor de mí. ¿Sabés qué pasa? Mi relación con Marcelo es un aprendizaje constante, porque con una persona tan fuerte uno se cuestiona cosas todos los días. Pero encontramos nuestro código, la forma de relacionarnos.


Bueno, eso es el matrimonio: uno siempre empieza creyendo que va a cambiar al otro, y al final se termina adaptando a cosas que antes no soportaba.


Sí, tal cual. Al otro, hay que tomarlo como es, y si hay cosas que no te gustan, se las dirás. Lo que pasa es que con el tiempo vas construyendo cada vez más cosas, el amor y el compromiso es más grande...


Un malpensado diría: "Y los bienes gananciales también son más grandes".


Yo me cago en eso, ¡te juro por Dios! Me importan tres carajos, te lo juro. Para mí, si algo no funciona...


Yo tiro para el crecimiento de los dos; no uso el "Me hiciste daño, ¡tomá!". Si pasa algo, se habla. Siempre trato de construir en base al amor.


Sos otra sentimental, al final.


Es que para mí el amor es clave en todo, no sólo en la pareja. Bueno, pero admitan que el hombre, en general, es menos demostrativo...

Eso es verdad. No sé si todos los hombres, pero el mío...


¿PRIMERA DAMA? NO, GRACIAS

Para Paula, en la pista de baile su vida recobró sentido. "Volví a vivir cosas que tenía guardadas, fue algo mágico. Tenía que ser así: nada sucede porque sí, todo tiene su porqué. Por lo menos yo lo vibro así."

¿Lo 'vibrás'? ¡Qué palabra hippie!

Y, por algo yo me iba a ir a El Bolsón a trabajar de maestra rural. En serio... pero me atrapó este chabón.

Vamos... Te dejaste atrapar con gusto. Sí, pero yo creía que había un error. "Te equivocás; no soy yo", pensaba. Estaba muerta por él, pero a la vez decía: "No me voy a poder bancar esto". Pero él siempre tuvo mucha confianza... Es muy positivo, tiene un corazón muy grande.

Lo más loco debe ser el divorcio de la persona que vos tenés en casa y la figura pública que está en boca de todos.
Mirá, yo sé que si dicen algo malo de él tengo que ver por qué se genera. Hay que tenerse confianza, darse libertad... Si uno deja de crecer al lado del otro, ya no funciona más.En eso está, Paula: creciendo sola. Por eso convenció a Hernán, "un actor amigo", y juntos preparan Maldito glamour, obra de teatro que si no es autobiográfica le pega en el palo. "Yo, cero primera dama; soy muy catrasca: te pregunto si querés algo y te tiro otra cosa encima. No puedo fingir el glamour, la verdad, vivo en zapatillas."

Bueno, pero eso hace que la gente te sienta más cercana, ¿no?
No sé cómo me ven, pero en la calle recibo muy buena onda. Recién, en el garage, me agradecían que los haya saludado en el programa, y las peluqueras de al lado me decían que... Nada, hablaban bien de mí.

Lejos de la pose, Paula se adentra en los arcanos que le interesan a ella, que nunca fue una chica material: habla de meridianos, de energía, jura ser "cero vecina de country", dice que jamás se aburre. "No puedo estar quieta, tengo ganas de vivir, de dar lo que tengo para dar."

Te pegaron bien los cuarenta, veo.

Sí. A "los 40" se les tiene miedo, pero están buenos. Uno tiene la edad que tiene, y no hay hombre más seductor que el que se banca su edad.


No tenés derecho al pataleo: al final, vos también mirás a otros hombres.

¡Más vale! Pero al final lo elijo a él.


NOTA DIARIO CLARÍN 26/8/07


Diego Heller / fotos Jorge Luengo
Mi opinón:Me parece una mujer auténtica,muy humilde aunque tendría "con que"agrandarse,muchas tendrían que aprender de ella,me da la impresión de que no miente,es decir se es o no,no se puede engañar tanto,la gente se da cuenta cuando alguién intenta parecer una casa y es otra,¿o no?.Despúes de todo muchas pagarán por estar en su lugar y para ella parece ser lo mas normal del mundo.Despúes de todo...no debe ser nada fácil ser la mujer del jefe.Bien por Paula.
laopinologa

4 comentarios:

nomuchodeque dijo...

Mencanta Paula y no creo que mienta, hay algo que se trasmite por la mirada y no es engaño justamente en su caso. Besos.

Anónimo dijo...

Me cae muy bien Paula, es autentica, transparente, y una mujer simple...no se la cree

Anónimo dijo...

Yo no le creo. Todo el mundo en "Ideas" sabe que se llevan a las patadas.
Ella nunca se bancó las "canitas al aire" de su marido.
Y siempre se enteró de todas... o casi todas.
Es una pobre mina.
Una cornuna conciente.
Además, que puede decir, si ella antes de ser la esposa, fue una canita al aire de Marcelo.
Tengamos memoria! Ella era la bailarina de VideoMatch que se curtía al jefe! Y Soledad Aquino era la sufrida...
MEMORIA!!!! (como dice Chiche)
Y bue...
Los pecados se pagan en vida!

Anónimo dijo...

Si!, seguro que si se llevan a las patadas van a aguantar 10 años juntos!!!, es una pareja divina, y se nota en sus miradas la autenticidad y el amor que se tienen!. Amo la pareja, me transmiten mucho amor!

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